ESTO NO ES UNA CRISIS

Cuando hablamos de crisis solemos referirnos a un periodo en que se producen una serie de cambios, muchos de ellos dolorosos, pero de corta duración,  que traen como consecuencia un replanteamiento de la escala de valores de los afectados.

¿Estamos, según esto, inmersos en una crisis?

Pues, a estas alturas de la película, cuando ya llevamos treinta y ocho meses de tremenda bajada de facturación, mi conclusión es que esto no es una crisis. No señor, esto es una nueva situación. Una situación que ha venido para quedarse.

Estamos tal como nos encontraríamos si no hubiera existido la absurda burbuja bancario-inmobiliaria que nos arrastró a casi todos por el irracional torrente del consumismo. 

Es como si una noche del año 93 o 94 nos hubíeramos ido a dormir y, después de una larga noche de sueños agradables y pesadillas, nos despertásemos y descubriésemos que todo era un sueño y que los españolitos seguimos sin estar a la altura de Italia y muchísimo menos de Francia, por más que se llenara la boca el irresponsable de ZP. Aunque, conviene que nos lavemos la cara con agua bien fría, para asegurarnos que estamos despiertos, por que sé de algún país que dejándose llevar por gobiernos de esta calaña, un buen día amanecieron metidos hasta el cuello en el Tercer Mundo, con corralitos animándoles los titulares y batiendo los records de titulados en psicología y psiquiatría.  ¿Llegaremos hasta allí?

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