COMPRANDO UNA MOTO A UN PARTICULAR ¡CUIDADO!

Cuando decidimos comprar una moto usada, solemos dudar entre comprarla a un particular o a un profesional. ¿Cuales son las ventajas e inconvenientes de uno u otro sistema?

La compra a un particular tiene (o debería tener) como ventaja principal el menor desembolso económico.  Ese -teórico- menor precio suele tener como consecuencia que nos entregarán la moto tal y como el anterior propietario estaba circulando con ella, sin ningún tipo de revisión ni puesta a punto. 

  Si bien el anterior propietario nos dirá que "está impecable", en el 95% de los casos habrá olvidado el mantenimiento y, en muchas ocasiones también la obligatoria ITV.

La mayoría de particulares, cuando venden su moto, obran de buena fe, pero, incluso estos han podido cometer graves errores en el mantenimiento del vehículo. Es muy frecuente que algunos usuarios se atrevan a reparar el motor, la transmisión o los frenos de su moto. O que tengan el típico "amigo que sabe mucho de motos" que le monta un variador con el que "te va a ganar veinte kilómetros por hora". Este tipo de inventos o la simple ausencia de mantenimiento, suelen acabar, antes o después, en desastres más o menos graves, más o menos onerosos que, en muchos casos deberá asumir el nuevo propietario.  

Si bien la normativa vigente establece un plazo de seis meses durante los cuales puede reclamarse al particular por vicios ocultos, en la práctica es inviable,  dejando como única posibilidad de reclamación,  la presentación de una querella en el juzgado, previa contratación de abogado, procurador, etc.

Decíamos al principio que todos estos inconvenientes deberían quedar compensados por el menor desembolso de la compra a particular, pero es que actualmente ya no es así.  Hoy día, el que vende una moto, consulta en internet, en revistas especializadas y fija el precio de su moto al mismo nivel que el de una moto vendida por un profesional. 

¿Cual es entonces la ventaja de comprar una moto a un particular?....Yo no lo sé. Digánmelo ustedes.

Frente a esto, los profesionales estamos obligados por ley a otorgar por escrito  una garantía de un año en piezas y mano de obra para cualquier moto usada que vendamos. Para responder a esta garantía, las motos se revisan concienzudamente, no solo el motor, sino cualquier elemento que pueda afectar a la seguridad y al placer de conducir.  Antes de entregar la moto a su nuevo propietario se comprueba si la ITV está en vigor,  se pasa de nuevo si le quedan menos de seis meses de vigencia y se gestiona el cambio de nombre.

Si a esto le suma que también  gestionamos la financiación,  tramitamos el seguro, recompramos la moto vieja...

Creo que queda muy claro que, excepto en casos muy concretos (un 5%) es mucho más segura (y acaba siendo mucho más barata) la compra a un profesional como Motospace que a un particular.

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